Breve Reseña Histórica


Profesor

Roberto Barría

Fundador de la Carrera




La creación de la Carrera de Arquitectura en la Universidad Técnica Federico Santa María en el año 1996, obedeció a una estrategia de desarrollo de la institución, con el objetivo principal de apoyar su adaptación y actualización a los continuos cambios que estaban ocurriendo en la educación superior tanto en el escenario nacional como en el entorno internacional.


La Universidad estimaba en ese momento, que a través de la creación de nuevas Carreras con énfasis en los aspectos propios de una formación humanista, se contribuiría por una parte a incrementar la interdisciplinariedad de su paradigma formativo hasta ahora eminentemente tecnológico, y por otra a introducir cambios importantes en la cultura de la organización como resultado de esas interacciones.


Complementariamente y al tenor de un análisis crítico del estado de la arquitectura nacional y sus actores, parecía evidente que todo el potencial científico y tecnológico acuñado en la universidad con relación al tema del cálculo de estructuras, la construcción de edificios y la gestión, tenía altas posibilidades de informar eficientemente una malla curricular innovadora que enfatizara en el concepto de la exactitud y la eficacia para los proyectos de diseño arquitectónico.


Fue de importancia para la universidad en ese momento, detonar este proceso de revisión de sus perfiles educativos y la Carrera de Arquitectura aportando a ese esfuerzo, ha intentado desde su origen ser pionera en orientar la graduación de sus nuevos profesionales de modo de que agreguen a su intensa formación disciplinar y técnica, la capacidad de orientarse a ser adaptables a los cambios del contexto local y global en el que les corresponderá actuar.


Este doble carácter de multidisciplinariedad e interactividad con que se ha buscado asociar la gestión de esta Carrera, se ha convertido en el gran motor de su desarrollo inicial, a lo que se ha sumado eficientemente el desafío de integrar la dimensión creativa como herramienta esencial para incorporar la capacidad de innovación a los procesos del proyecto.


Su crecimiento y evolución sostenidas al interior del Departamento de Obras Civiles, donde fue ubicada originalmente por iniciativa de su fundador arquitecto y académico Eduardo Vargas(QEPD), permitieron que manteniéndose fiel a la idea de sustentar su plan de estudios tanto en los recursos científicos y tecnológicos como en las infraestructuras que posee la universidad, adquiriese finalmente el grado de autonomía en su funcionamiento, el que se consolidó con la creación del Departamento de Arquitectura en el año 2001, unidad que da cabida actualmente a la Carrera.


La Escuela de Arquitectura se abrió en 1996, dependiente del Departamento de Obras Civiles de la Universidad. Sus objetivos, en el marco general de la Universidad, son ampliar el espectro de sus profesionales, y formar un perfil de arquitecto acorde a las necesidades productivas del país. En particular, la Unidad Académica se propone producir profesionales que sean capaces de sintetizar aspectos arquitectónicos, tecnológicos y de gestión, en busca de la innovación en su campo.


Los inicios de la Escuela están estrechamente ligados a las ideas del profesor arquitecto Eduardo Vargas, quien comenzó las gestiones para la su fundación y su accionar, en el marco de la síntesis de conocimientos entre la construcción, la ingeniería y la arquitectura.


La carrera comenzó a funcionar con el ingreso de 60 alumnos, manteniéndose el cupo durante los años siguientes, desde su apertura el año 1996 hasta el 2004 es dirigida por el Arquitecto Roberto Barría. Desde el año 2005, la dirección está a cargo del profesor arquitecto Luis Pablo Barros Lafuente. Con el objeto de hacer realidad la idea de entregar diversidad en torno al concepto de la arquitectura, se gestionó la venida de un gran número de profesores invitados desde Chile y el extranjero, especializados en diferentes áreas.


Desde su fundación hasta la actualidad, la Escuela ha ampliado su planta académica, dependencias físicas e infraestructura, intentando responder a las necesidades de los 253 alumnos que hoy la componen. En el año 2000, la carrera pasó a depender directamente del recién fundado Departamento de Arquitectura. El nuevo Departamento coincidió con una importante modificación en la estructura del currículum. Los talleres de 2º a 5º año pasaron a ser semestrales, respondiendo a la práctica de los mismos. También se estableció una nueva modalidad para los Talleres Avanzados (4º y 5º año) donde los alumnos entran un sistema unificado donde, independiente del semestre que cursen, pueden optar entre cuatro alternativas temáticas que se dictan cada vez.


El año 2001, el Departamento produjo sus primeros graduados, con el grado académico de Licenciado en Arquitectura y el título de Arquitectos. A la fecha, se cuenta ya con más de 300 Titulados.


Cabe mencionar que a partir del año 2006 se implementa un nuevo sistema de titulación, inserto en el Plan Estratégico del Departamento, el cual propone 6 modalidades de titulo; proyecto de arquitectura, proyecto urbano, investigación básica, investigación aplicada, trabajo experimental y práctica proyectual. El propósito básico es potenciar las áreas de perfilamiento: territorio y gestión, bioclimática y materialidad y arquitectura digital poniendo espacial énfasis en la necesidad de fomentar la investigación en estas áreas.


Como base del perfil profesional que se persigue alcanzar, el arquitecto formado en nuestra Carrera, ha de ser un profesional éticamente responsable de su propio conocimiento y acción, capaz de aplicar metodologías confiables a los procesos de diseño, habilitado para interactuar y coordinar las varias disciplinas y con habilidades para manejarse como consultor en los proyectos de gestión inmobiliaria y de edificación.


Creatividad, rigor, originalidad y autenticidad serán cualidades que nuestro futuro profesional deberá apropiar para realizarse soberanamente en el campo de la arquitectura.


Como criterio general se asume que el estudiante es el protagonista del proceso de aprendizaje y por ello, la enseñanza está mas orientada a metodologías que a conocimientos. Más importante que enfatizar el “know-how” ha sido privilegiar el “know-what”, ya que en la actualidad es imposible transmitir todo el conocimiento y abarcar la totalidad de las innovaciones que ocurren diariamente.


Pensamos que el arquitecto como gastador, transformador y constructor del ambiente contemporáneo, debe estar preparado para comprender hacia donde evoluciona el mundo, como es que sus habitantes perciben estas transformaciones y de que manera todo ello trasciende la cultura. Es fundamental acceder en nuestra formación, a un arquitecto innovador que se sienta cómodo con los cambios, capaz de comprometerse con ellos y habilitado para resolver problemas nuevos con inteligencia y capacidad creativa.


La propuesta de una mirada innovadora refiere principalmente al modo como la superposición de información y la percepción múltiple y simultánea afectan la experiencia del usuario en relación con su hábitat. No buscamos una coherencia ideológica, ni modelos estables para construir, ni imágenes permanentes en nuestra actuación. Por el contrario, estamos tratando de insertarnos nosotros mismos en el mundo y ser parte de él.


Ya no queremos más representar algo que ha sido previamente definido, estamos buscando lo variable y múltiple de la cultura contemporánea, para actualizar la conformación de sus espacios y anticipar escenarios para su activación.


En otras palabras:


Nos ocupan más los intentos por entender y determinar los fenómenos asociados al fluir del acontecimiento humano de nuestra época, que solamente los contenedores en los cuales ha transcurrido su desarrollo.


Profesor

Roberto Barría

Fundador de la Carrera